Todo lo que lees o escuchas o vives te lleva una sugerencia.
Esta es la idea de este blog: comentar actualidad, señalar recuerdos y enseñar un poco de lo que hice y de lo que haré.
Hay un poco de guasa en el análisis de los tipos: FORMA DE SER.
Un poquillo de humor en los comentarios diarios: HUMOR Y REALIDAD.
Y muchas canciones: CHAQUE JOUR UNE CHANSON.
La idea es compartir. Puedes coger lo que quieras y copiar lo que te dé la gana. No hay derecho, no hay derecho, no hay derecho ni de autor.
Lo que pude ver y escuchar en la peña carnavalera Me encanta Jere el jueves 10 de septiembre es pá contarlo y recordarlo porque tanto arte, tanta gracia y tanto buen rollo hay que cuidarlo. Que dos artistas de la talla de Pablo y Pitufo con todo el arte uruguayo vengan a cantarte y encima acompañados por un romancero de Cádiz y miembros de la chirigota del Perchero es para quedarse con la boca abierta y no cerrarlas porque las moscas han entrado en mayoría. Jajaja, qué borde hijo. Comenzaron primero David Medina y Andrés Ramírez que forman Showmancero. Aunque conozcas las canciones no importa, siempre mejoran, siempre dicen alguna pamplina con más arte que otra. Siempre te sorprenden. Para presentar la primera sevillana de la noche de lo que estuvieron haciendo este año, ALMA ANDALUZA, se pegaron un buen ratito.
El niño roncaor es una sevillana que han ido haciendo más simpática a medida que ya van tardando más tiempo en callar al niño. Geniales
Cantaron dos cuplés muy buenos sobre las tres cosas que hay que hacer en la vida, eso de escribir un libro, plantar un hijo... o algo así. Y luego al ya le estoy cogiendo odio a la serie Cuéntame, sin desperdicio. Sin desperdicio y sin estribillos. Qué buenos.
Cada vez con nosotros más metidos en el bolsillo interpretaron la sevillana SOY ANDALUZ, me gusta mucho esta sevillana ahora que tanto se habla de patria cuando uno es de donde pace. Muy buen tema con puntos que hace reír mucho a la gente como el de las toallas.
Y ya para despedirse hicieron la presentación de los Dalai Sheriff. Divertidísimo recorrido por las ciudades americanas y muy bueno el sonido para hacer el caballo... y la armónica
Si buenos fueron showmancero, lo que quedó de la chirigota del perchero que dice David, estuvieron magistrales. Maestro es Javi y me lo presentó el abuelo. Gracias abuelo. Empezaron por las vocales, solo con la a, con la e, con la i. No solo el ingenio de la letra, también lo bien que estaba cantada.
De las vocales a unos cuantos cuplés de Vacaciones en Roma, muy bien tocados y aplaudidos, especialmente el del kit de la mujer.
Muy apropiado el del gusto por el café. Hay toda una subcultura con el café y su nomenclatura. Empezamos con el café y luego se pide la independencia
Buenísimo el del guardia suizo del vaticano y mejor el de rezo todas las mañanas para que se curen los gays y las lesbianas. Hicieron el annus horribilis a la familia real y terminaron con la campaña electoral, con muchísima brillantez analizan las promesas electorales y han incluido a Podemos. Para mi de lo mejor.
Y ya dieron pie a los artistas de la noche que lo demostraron desde el primer momento. Pitufo Lombardo toca la guitarra con mucho arte pero yo estaba especialmente sorprendido con la voz de Pablo. Fue como un recorrido por las murgas uruguayas
Pero ahí no terminó la cosa, nos iban animando a cantar canciones como este ruido de camiones ¡¡nuevas emociones!!
Volvieron a invitar al escenario a los cuatro gaditanos para cantar con ellos más canciones. Cuando ya se iban le pidieron el himno que hicieron a la selección uruguaya: Descolgando el cielo. Uno de los mejores himnos de fútbol que he escuchado nunca por no decir el mejor. Y ya el reloj dio las doce y media y la calabaza se iba a convertir en manzana y Blancanieve es alérgica por lo que decidí salir sin despedirme ni ná. Espero que haya más noches tan sanas y equilibradas como ésta.
Tenía mucha visión de futuro cuando compuso LA METAMORFOSIS, que por cierto dedicó a Brassens. Tiene mucha razón Forges cuando se pone serio para hablar de mediocridad. Desde hace años lo vengo pensando, pero de un tiempo a esta parte con demasiada frecuencia. Somos mediocres tirando a simples. La simpleza siempre me ha asustado y vivo temblando desde hace algunos años. Desde hace algunos años veo que cada día somos más ignorantes, más imbéciles. Que la televisión llevada por las cifras de audiencia es una asquerosa basura. A esa televisión van la gente no ya mediocres sino mentirosa, calumniadora, desprestigiada y desprestigiadora. Desde hace un mes me dice que sale en telecinco un antiguo alumno mío que era de lo más mediocre que he tenido jamás, por utilizar un término suave, que lo están convirtiendo en diosa. No veo en la clase política personas con visión de futuro que sepan ir más allá de los cuatro años. Promesas, mentiras, zancadillas... pero poco sentido común. La educación no empieza en el colegio, como dice Forges, empieza en la familia. Unas familias desarticuladas donde el abuelo se hace cargo, o lo intenta, de varios hijos y nietos, donde falta el respeto y el civismo, donde no hay normas ni educación. Colegios y hospitales donde hay miedo a que por cumplir te lleves un guantazo. Mi querida España no es tan querida últimamente por esa simpleza, ese todo vale. Si miro hacia atrás lo tengo que hacer con ira y con rabia. Muchos derechos perdidos, muchos hijos que han tenido que salir a Francia, Inglaterra, Alemania a buscarse la habichuela. Muchas carreras y años de tu vida detrás de un camarero que te pregunta que quiere beber. Pero en fin, Forges lo explica mejor. Quienes me conocen saben de mis credos e idearios. Por encima de éstos, creo que ha llegado la hora de ser sincero. Es de todo punto necesario hacer un profundo y sincero ejercicio de autocrítica, tomando, sin que sirva de precedente, la seriedad por bandera Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que económica, va másallá de estos o aquellos políticos, de la codicia de los banqueros o la prima de riesgo. Asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por otro, con otra batería de medidas urgentes, con una huelga general, o echándonos a la calle para protestar los unos contra los otros. Reconocer que el principal problema de España no es Grecia, el euro o la señora Merkel. Admitir, para tratar de corregirlo, que nos hemos convertido en un país mediocre. Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana. Tampoco en tres o cuatro años. Es el resultado de una cadena que comienza en la escuela y termina en la clase dirigente. Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan, alguien cuya carrera política o profesional desconocemos por completo, si es que la hay. Tan solo porque son de los nuestros. Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por aceptarla como el estado natural de las cosas. Sus excepciones, casi siempre, reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia. - Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente basura. - Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un solo presidente que hablara inglés o tuviera unos mínimos conocimientos sobre política internacional. - Mediocre es el único país del mundo que, en su sectarismo rancio, ha conseguido dividir, incluso, a las asociaciones de víctimas del terrorismo. - Mediocre es un país que ha reformado su sistema educativo tres veces en tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo desarrollado. - Mediocre es un país que tiene dos universidades entre las 10 más antiguas de Europa, pero, sin embargo, no tiene una sola universidad entre las 150 mejores del mundo y fuerza a sus mejores investigadores a exiliarse para sobrevivir. - Mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro, que sin embargo, encuentra más motivos para indignarse cuando los guiñoles de un país vecino bromean sobre sus deportistas. - Mediocre es un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la creatividad es marginada –cuando no robada impunemente- y la independencia sancionada. - Mediocre es un país en cuyas instituciones públicas se encuentran dirigentes políticos que, en un 48 % de los casos, jamás ejercieron sus respectivas profesiones, pero que encontraron en la Política el más relevante modo de vida. - Es Mediocre un país que ha hecho de la mediocridad la gran aspiración nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para disimular su propia mediocridad y por estudiantes que ridiculizan al compañero que se esfuerza. - Mediocre es un país que ha permitido, fomentado y celebrado el triunfo de los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones: marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad. - Es Mediocre un país, a qué negarlo, que, para lucir sin complejos su enseña nacional, necesita la motivación de algún éxito deportivo.
Olala, que yoli. Después de la más de las jestuosidades de la catedral de Amien, tomas la guatir y carretera y manta. Eso sí, tuvimos que entrar a manyer en un área de descanso y eso no me gustó ná. Unos platos más tiezos que la mojama y más feos que un pollo de ocho días caducao. Y entramos en Etretat, mucha gente, bocu de yan. Pero que bonito paisano. Hasta Clod Moné tiene un cuadro a los fales
que es como en la France se le llama a los acantilados. Hasta esa puntica subi yo. Gaviotas, casas preciosas y buen gusto. Quillo, que hasta las bicicletas viejas que tenemos en el pajar la tienen allí subiicas to chulas en los jardines. Que bonito tó o tú. Tú es si bel que quiere deci todo es tan bonito. Y cuando yo y er Casiano teniamo más hambre que un perro chico se sienta mi primo a escuchar dos mozos tocando la guitarra y una camarera cantando Le copen dabor. Po si los amigos primeros, le dije, vámonos a comprarno un bocadillo. Pero ná, er tío allí escuchando a la muchacha.
Amiens es una ciudad que late como una lata de tomate. A mi ma enamorao. Qué grandeza, qué riqueza, qué hermosura. Era domingo por la mañana y la ciudad estaba gris, nubes por aquí por allá. Después de toa la caló que yo he pasao este año, aquello era er paraiso. Me imagino que pá ellos que están buscando siempre un rayo de sol uoooo, será lo contrario. Lo que sí tiene Amiens es la Notre Dama más grande de tu la France, que eso es bocu. Jo, como domino er francé si es bajito y se deja. En resurta que aparcas y miras pa un lao, miras pa otro y tusuite tiras pá donde ves las torres más altas que pueden más dos torres que dos carretas, o similá. Y según te vas acercando ves la maja y estuosidad de una catedral con vidrieras y capillas y escurturas y mil detalles. Hay como un laberinto que es como las siete llaves, tú empiezas a recorrerlo mirando el suelo y tu vista se va estrechando y es entonces cuando comprendes lo grandes que es el cielo, entre otras cosas porque estás mareao como un piojo y quieres salir de allí. Termina la misa, la gente sale y tú te pone a echá foto porque sin foto es como si no hubiera io. Sales y ves una pastelería con durces franceses que son la leche... con chocolate y un reló mu primoroso. A la derecha una playa artificial con cespe y con boutacas. Boutacas vacías. Sales de la iglesia. Empieza a llover y el agua ya no es bendita. Por tu curpa, por tu curpa, por tu santisima curpa. Si te hubieras quedao dentro no te mojaría. Menos mal que cerca hay un mercado y un mercado es el purso de una ciudá. Quesos de mil colores que los franceses llaman fromaye. Ma acuerdo porque cuando algo salía mal cuando estábamos en Francia hace cuarenta años deciamos ce domaye de mange fromaye. Y verduras, muchas verduras. Y ostras, y sarmón, y paté. Un mercado con tó. Las ostras están en tós laos porque cuando ves los precios dices ¡OSTRA!. Sales y sigue lloviendo. Ya no te acuerdas der caló que pasabas y te parece que tanta agua no tiene que sé güena pá er reuma. Coges rumbo al norte para encontrarte con el mar del norte propiamente. Etratat te espera. Qué paisaje, qué maravilla. Ya sé que me retardo un poco pero es que hace un montaje de afoto lleva su tiempo. Pero Etreta merece la pena. Te lo digo yo, que soy el Entendío.
Vivimos tiempos en que tó er mundo quiere de tó. Todos son enxingencias y desavenencia por curpa de que tó er mundo se planta como mosca en lo que le parece güeno. Semos como esas palomas que sagorpan por un pedazo de pan. Estas cavilaciones macía yo el otro día con er sofocón que me dio en la peña el tirarle el vaso a una gente que sabían ido apaderando como una estrategia militá de nuestro sitio en la barra. Llegamo yo y er Casiano tempranito a tomá er café y discutí de las cosas domésticas como la marcha de los cerdos, la política y esas cuestiones trascendentales y ya desde primera hora están dando morcilla pero solo en sentido figurado los niños en la peña. Que si patatas que si un vaso de agua que si la madre que los pario. Por no ocupá mesas que ahora la gente viene a la peña con sus mejores galas pá lucí lo bien que le va en la ciudá, aunque cuando rascas un poco ves que no les va también, nos quedamos yo y er Casiano en un rinconcito de la barra. Allí estamos tomando ya nuestros chatos de costumbre cuando ya empieza a llegá la gente por el vermú y pá que la vean. Y la gente no entiende que lo que ya está ocupao no se desdobla, no. La gente empieza a invadí sutirmente las posiciones. Te colocan las aceitunas debajo de tu codo, ponen la caña en el D4 como si un caballo de ajedrez mismamente se tratara. Y der sofoco ar sofocón. A esto que voy a cogé un torrezno babeao de mi plato, porque la gente se pone a hablá encima de los platos de los demás, cuando un vaso con cerveza viene a chocar con mi codo. De pronto er silencio y las miradas acusadoras. Ha sío el Entendío. Porque el capullo der Casiano se puso a sirbá mirando pá otro lao, como recoge la istántanea. Que asi le llamamos a una mú pesa der pueblo cace fotos de tó. Yo llevo mú mal que me se acuse sin motivo y una ola de furia me subió por el esternocleidomastoideo hasta la frente. Salí del bar con tanta indiznación que me se orvidó hasta pegá. Er Casiano eun un gesto de solidaridá que le honra o de agarrao pá no tené que pagá él que le dezonra se vino tras mi. - Mientras haya gente en er pueblo que murtiplique por cinco nuestra capacidá me niego a estar aquí, dije mú tangente. A eso que llegaba mi primo que se iba de vacacione a unos pueblos francese que decía él que eran mú bonicos, aunque mi primo es carajote y tó lo ve de coló de rosa. Sin casi tiempo de hacé una maletica, er Casiano y yo nos subimos en er coche rumbo al norte de la gran Francia, justo pá llegar a Normandia famosa por el desembarco. De los pueblos que hemos visto, de las costumbres francesas y de consejos tengo un porrón. Pero eso ya te los iré desmenuzando que tó junto da fatiga. Pá ilustrá voy a poné aquí un vídeo de esos azzurdos que hace mi primo pero yo te enseñaré fotos, que a la larga lo de tó la vía está mejó.
Hoy es un día triste porque ha muerto el componente más cómico de Les Luthiers. Daniel era para muchos la sal del grupo. Yo me uno a todos los pesares aunque sostengo que el humor fino, el que se escribe en una libreta para luego ser interpretado no era el que hacía Daniel. Daniel era un buen cómico que interpretaba con gracia y soltura lo que otros escribían. Especialmente en los primeros años A Les Luthiers los admiré los primeros años, aprendí mucho de ellos y reí más todavía. Desde hace algunos años veo a un grupo de amigos que se conforman con pasar o pasear su arte anterior por los escenarios con todas las tablas que les dio el tiempo. El humor tiene que ser fresco pero los que lo interpretan no es necesario. Además del volumen 1 y 3 siempre me pareció genial el cuento de Teresa y el Oso del volumen IV
En la cara B de ese mismo disco está la Serenata Mariachi y la Yegua Nuestra
Creo que hay varias entradas en el blog dedicadas a ellos. A aquel día que pedí cuatro canciones a la radio entre ellas la serenata mariachi y como me tiraba al suelo y lloraba de la risa. Después mucha gente los conoció y cuanto más simple era lo que hacían más éxito tenían. Tosían en el escenario y la gente aplaudía. Han sacado temas horribles. Pero la popularidad tiene esas cosas. Gracias Daniel por todo lo que has hecho y perdona que yo me quede con lo primero que hiciste.
Ha venido mi primo del viaje que no vea, güeno, iba a poné que no mea pero ma dicho que o soy un poquito más fino o me impide dejar mis aportaciones en este su blo, y recarcó lo de su. Ahora que está por el pueblo dando campanas y mirando a vé quien lo invita a unos chatos, con el pretexto o el protesto de contarte anécdotas se pone allí con el móvil enseñando las quinientas fotos ca hecho en los andurales aquellos. Que dice er Casiano que cada uno haga con su cuerpo lo que desee pero que luego no dé la coña. La gente va como er Julio Iglesia daqui para allá y luego quiere mostrarlo. La felicidá no es viajá. La felicidá es dá por culo con perdón con lo cá visto, con lo cá comió o con lo mal cá comio, con lo caro questá tó. En fin, un drama del que presumí. Porque argunos van poniendo hora como los dentistas y citando a los amigos entrecomillaporquemasbienestorturado pá enseñarle las maravilla de Roma o Acapurco. Y en momentos de uforia o cuando en la peña hay interné te cuelan er video. Pá mea y no echar gota.
Todo en esta vida está cargado de símbolos. En este último día o el primero de su nueva etapa Mijail iba analizando lo que veía con el enigma de quedarse o partir y realmente se maravillaba de que todo fuera tan perfecto y encajara en lo que a él le estaba ocurriendo. La excursión del día era al Palacio de Invierno. Invierno o verano. Las cuatro estaciones, Vivaldi. El sol, la playita, una barbacoa con sardinas, el chorizo. A Mijail se le caían dos lagrimones de pensar en una vida con 31 grados bajo cero. Su paladar se había hecho al chorizo de pueblo español, a la siesta, a la tortilla de patatas. A ese palacio de invierno se mudaron aquellos zares para tener una puerta al mar. El mar, la mar. Y ahora dejar su mar buscando otros mares medio muertos medio negros. Difícil decidir. Visitaron el palacio y todo era ostentación, todo era grandeza. Tronos, oros, mármoles, riquezas sin fin. Y sin embargo en el escudo ese águila bicéfala, ese país que dominaba y miraba para oriente y occidente, el país más grande del mundo, era conocido por los mismos rusos como el pollo de Chernobil. Jajaja. Los mismos rusos se reían de ese poder irreal, de ese mal vivir. Por el palacio de invierno no se podía hacer foto, pero las distintas habitaciones lo decían todo: una para arreglarse porque tardaban cinco horas en arreglarse, las camas estaban dispuestas de tal forma que no sevían para echarse, las señoras tenían que dormir casi sentadas para no estropearse el pelo. ¿Qué vida le esperaba?
Sería una vida más formal con trabajo fijo y todo eso ¿pero no era todo hipocresía? La primera imagen que se le quedó grabada a Mijail fue un edificio grande de la vieja URSS, después una falsa riqueza, una envenenada apariencia. Zarinas que obligaban a hacer fiestas diariamente. La fiesta, símbolo de la alegría, por obligación. Todo el mundo debía acudir a la fiesta para no tener tiempo para organizar golpes de estado. Mijail lo llevaba a su terreno y allí estaba él en claro fuera de juego, él que no quería hacer las cosas impuestas. Las imágenes del viaje iban pasando por su cabeza y las diapositivas giraban, la música de fondo martilleaba su cabeza. ¿Qué hacer? ¿Cojo lo seguro para vivir o vivo cojo sin seguro? Después de mil habitaciones que hablaban de riquezas donde se callaba el grito de la miseria, Mijail estaba hecho un lío. Para no estropear los maravillosos suelos de madera noble todos los visitantes tenían que llevar unas pantuflas en los pies pero Mijail se la puso en la cabeza para simbolizar que no estaba de acuerdo con limpiar el parquet o que su cabeza daba vueltas, táchese lo que no proceda. En una hora se liquidaron el palacio y casi tres horas fue cola y eso que venían con las entradas compradas. Pero los grandes grupos que vienen en cruceros hacen lo imposible para entrar y desaparecer. Mijail se preguntaba como sería eso de estar viendo una sala y estar explicando dos posteriores. Demasiada paciencia ponía el personal. Una bofetada de aire fresco necesitaba Mijail y por fin salieron del caluroso palacio de invierno y las fuentes que brotaban por aquí por allá le ayudaron a mojar su alma.
Quedaba como excursión facultativa ir a ver el palacio de Catalina, más de lo mismo, cou una habitación en jaspe que pá qué. Mijail tenía que tomar una decisión y debía pensar. Así que entró en el wc pero una vez tomada la decisión no le dio tiempo a pensar porque había otros 19 esperando. Mijail no acudió a otro palacio y volvió al hotel y en lugar de echarse la siesta, se echó a la calle él solo. Llovía, el agua era el símbolo purificador del día y en ese bautizo de neonato ecuménico por la ciudad, Mijail buscó la casa del maestro.
Cuando la encontró la emoción le embargaba, las piernas
le temblaban, los ojos se le humedecieron o tal vez fuera la lluvia que
estaba cayendo. Entró con respeto, con los ojos semicerrados para poder
oler y percibir al maestro. Por fin abrió los ojos y se encontró con un bar y el camarero lo sacó de dudas diciendo que allí no era, que era dos calles más abajo. Por fin llegó a la casa y allí imaginó las dificultades del gran genio de la literatura y el genio que se le pondría cuando se duchaba con agua fría. Mijail estaba encantado de descubrir por fin la ciudad, junto a la casa había un mercado y la curiosidad y el que estaba lloviendo a mares le hizo entrar. Arincones, dulces, leches, cuajadas, productos típicos, lo que el sanpetersburgueño se llevaba a su casa diariamente. Después entró en un supermercado, un sótano de 60 metros cuadrados pero donde había de todo. Hasta encontró botellas gigantes de cerveza de dos litros trescientos. Deambuló, deambuló y deambuló hasta perderse... en sus propios pensamientos. Paró en un escaparate donde cuatro figuras le indicaban el camino a seguir.
¿Sería una señal? Todo el día estaba cargado de símbolos. ¿Por qué el elefantito tenía la pata levantada? ¿Qué le diría al pasajero curioso que le preguntara algo así o alguna patochada similar?
Por fin llegó a la una y media de la mañana la señal definitiva. Mijail no podía conciliar el sueño y salió a ver los puentes que en San Petersburgo se abren a la una y pico de la noche. Según se abría el puente un músico callejero se puso a tocar con emoción que todo lo envolvía el fragmento de Titanic. Mijail lo interpretó como que se abría el puente así que pasa o te hundes. Pasar. Pasar en qué sentido. Porque podía ser pasar de pasar o pasar de pasar.
Con estos argumentos y algunos menos Mijail llamó a la empresa a las ocho de la mañana, rechazó la oferta de trabajo, se fue a la cafetería y en el desayuno buffet se preparó un bocata de categoría con huevo, bacon, salchichas y otros indelicatessen. Y se preguntaba en el colmo de la simbología ¿Por qué lo más grueso está peor visto que lo fino si se ve mucho mejor?
Kakiana era una guía singular porque si llega a ser plural desaparecen los viajes organizados. Mijail estaba aturdido escuchando las trescientas palabras por segundo contando los trescientos años de San Petersburgo y todos los lios de zares, amantes, cuernos, fiestas, costumbres y los 50 huevos que se desayunaba en tortilla Pedro Primero ¿o era Alejandro Segundo? O a lo mejor primero fue Pedro y segundo Alejandro. Lo conciso no existía en la mente de Kakiana y cual metralleta léxica disparaba ráfagas que no paraban ni para cargar. No había tregua. VamosavisitarestamañanaelmuseodelHermitagedondeloszares llevabanlasobrasdeartequelecomprabanalosgrandesartistas deeuropaporquePedroPrimerayCatalinalagrandequisieronhacer deSanPetersburgolaprimeraciudadeuropea.Loszaresviajabanpor Europaycopiabandirectamenteloquemáslesgustaba.Asítenemos aquíunaVeneciadelnorteounAmsterdamquelegustabamuchoaPedro Primeroaunquenopuedoconfirmarquelocomieraconlos50huevos famososensustortillas.QueibanaVersallespueshacíanunaescalerade docemilotrecemilescalonesdemarmolpuerodecarrala. Lossueloscomopuedenverestanhechosdemaderasnoblesperonomiren paraabajoporqueentoncessepuedenperderestapreciosapinturaque estáenlasaladeladerecha.Losjarronestambiénsondemalaquitay ahorapuedenobservarelregaloqueelamantedeCatalinalagrandele hizoaCatalinadospuntosesunpavoquedavueltascuandotocanlashoras abrelasalasysevuelvedelrevés.Catalinatuvocuarentaamantesycuando secansabadeelloslesregalabaunpalacio. Era absolutamente imposible que Mijail ni nadie puedieran asimilar datos, fechas y anécdotas que iba disparando Kakiana. Los más sabios del grupo se desconectaban el auricular por dolor testicular que dicho en lenguaje machista viene a decir que estaban hasta los güevos. CuandolaemperatrizCatalinalagrandedioungolpedeestadodespués deasesinarasumaridosubióaltronosuhijoPabloPrimeroperocomo teníalospiesmuychicospuesnollegabaalsueloyCatalinalearrebató elpoder. Catalinacomprótodaslascoleccionesqueestabanenventa, deMurilloaRafaeleinclusounPicassoaunqueestenohabíanacidoaún EnelsiglodiecinueveelzarAlejandroPrimeroentraconsustropasen Parísyfuedirectamenteavisitarlatorreinfiel.AsumuerteAlejandro comprótreintaochoscuadrosmás.Enelsigloxxallllllllápor1714el palaciodeinviernodejadeserlaresidenciaimperial. Conlaprimeraguerramundialelpalaciopasaaserunhosputaly conloscomunistasunestabloparaloscaballosquesecreiaban noblementeentrepinturasdeVelazquez,GentoyAmancio. El número de anécdotas y datos que salían de Kakiana eran innumerables. Así que más vale hacer unas fotos y desalojar el auricular.
Después de todas las experiencias vividas, todas las personas conocidas y todas las sopas ingeridas, Mijail tenía un cuerpo extraño. En los viajes el tiempo es el factor determinante que juega con la capacidad de adaptación del individuo y es por ello que aquel viajero que consiga dominar el tiempo real sobre el tiempo aparente logrará salir victorioso. El tiempo aparente es ese que aunque lleves fuera cinco días te puede hacer parecer cinco años. Mijail contempló su maleta cargada de recuerdos y sensaciones, de souvenirs y de ropa sucia y decidió afrontar con optimismo la segunda parte del viaje. Dijo adiós al hotel donde había estado bien. Buen desayuno, buen trato. Dijo adiós a Natasha y siguió al grupo sin balar ni nada. Control de aeropuerto y en una hora corta San Petersburgo. Una nueva guía esperaba al grupo. Hay personas que parece que nacen cansadas. Este era el caso de Kakiana. Su voz era un zonido zumbón de zomnífero zemántico. Era empezar a hablar y todo el grupo se sumergía en un dulce sueño. Su actitud era negativa ante una ciudad de la que decía que tenía muy malas condiciones de vida, que estaba llena de carteristas y que pertenecía a un país del tercer mundo. nopiensenustedesqueaquívanaestarbienporqueestaciudadeshúmedayaque estaciudadestácontruidasobreunpantanoyaquísevivemuymalyesoqueestamos enveranoyzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz. Enseguida metió al grupo en un restaurante donde no hubo novdedad. Los camereros tenían las mesas preparadas con unas hierbas verdes, después llegó la sopa y algo parecido a un pescado y un postre indefinible. Nada más comer un chapuzón en la catedral sin esperar la digestión ni ná. Una cantidad ingente de personas recorrian como zombis el templo maldito. Maldito por la hora. Era la hora en que ya te da igual que te cuenten una operación de corazón o un partido de fútbol. La voz cansina de Kakiana era un flujo verbal ininterrumpido y además con unos aparatos que tenían que llevar los sufridos viajeros en la oreja. Todavía quedaba ver otra joya del arte sacro en San Petersburgo y allá se dirigieron. Alllllllá. Porque Kakiana arrastraba la ll, tenia cierto deje argentino que lo arrastraba todo, la ll, las palabras, incluso a los turistas que no tenían más remedio que dejarse arrastrar. Rápidamente al río y de allí a una galería dondetendremosunaparadatécnicayallíelgranPedroprimero mandóconstruirunaseodegrandesdimensiones. Cuando montaron otra vez al autobús, Mijail no sabía donde estaba. Confundía la realidad con el sueño, a Pedro I con Alejandro II y hasta con Catalina la Grande. Para colmo Kakiana seguía hablando y proponiendo para aquella noche la excursión en barco. Aquílllllluevemuchoyestanocheparecequenovaallllloverporlo queesunanocheextraordinariaparahacerunrecorridoporloscanales deesteVeneciadelnorte. La excursión había que hacerla a las ocho y practicamente a las nueve estaba terminada. El recorrido fue corto y la única emoción para Mijail fue zurcar las aguas del río Neva. Las sillas en el barco eran de madera y estaban sueltas, eran como de comedor. El precio de la excursión era completamente abusivo pero verse libre de la voz de Kakiana fue como un bálsamo de primavera hecho con las primeras flores.
Y a pesar de llevar todo el día como dormido, Mijail durmió como un bendito.
Viajaba Mijail acompañado de su vieja cámara de foto para arrancar panorámicas a la realidad. La realidad frente a la imaginación. La realidad debería ser lo inimaginable pero en ese doble juego la realidad es todo lo crudo que acontece. En Rusia hay mucho crudo acontecida. Menos mal que al menos la gasolina está barata. La cabeza de Mijail vuela por la Rusia de los zares. "En Rusia son ciertos todos los dichos excepto uno porque aquí si es oro todo lo que reluce. Las cúpulas que ustedes ven son de oro". Cuanta ostentación se decía para si Mijail. Detrás de tanto oro había un escenario de miseria que sufrían los siervos de aquellos zares que al parecer estaban todo el día maquinando excentricidades y pamplinas en como derrochar el dinero. La revolución de octubre hizo rodar cabezas y el viejo comunismo igualitario y de camaradería cayó del autobús que llevaba al grupo a San Sergio y pudieron contemplar las casas de 20 metros para tres o cuatro personas, las privaciones, las corruptelas, los somoselpartido, el odio feroz a las religiones, ese atentar contra el más profundo de las personas. Cayó el muro y lo que son las cosas. La guía habló peste de quien en occidente es el redentor, el tocayo de Mijail pero en este caso Gorbachov, el hombre de la mancha. Decía Natasha que la peor época de privaciones, sin nada que comprar, sin nada de nada fue por culpa de Mijail. Al cabo de un rato más de disertaciones no contrastables y decepciones incontestables el autubús llegó a la Meca ortodoxa. La guía narró las maravillas y milagros del santo y entraron en una casa donde se pagaba el canon para poder hacer fotos aunque regalaban un cd con muchos canon. Llovía a mares. El día era desapacible. Natasha volvía a explicar los tormentos que pasan los ortodoxos rusos en nombre de la fe y repetía aquello irrepetible que Jesús sufrió por nosotros y que nosotros teníamos que sufrir por él lo que se traducía a estar de pie en misa. Mijail se reía de ese Dios creador que se supone buena persona y como de pronto se convierte en un castigadios de padre y muy señor mío. Los ritos eran lo que eran, la mujer ocupa un quinto plano. La estupidez ocupa los altares, pero a ver quien dice nada. Todo es fruto de una tierra donde sembraron la prohibición que es lo que mejor hace crecer el fruto de la fe ciega.
Eran las doce y media y había que comer. Otra vez castigados a la comida del día anterior. Después de una pesada digestión el autobús llegó a Moscú y como habían sido buenos tuvieron la tarde libre. Plaza Roja, galerías comerciales del capitalismo. Sueldo medio en Moscú 900 euros, aunque un médico o un profesor universitario cobraba un equivalente a 400 euros. Ya se superó aquella época de cambiar un vaquero por productos locales pero el camino iniciado estaba aún en sus inicios y para algunos marcha atrás. ¿Es oro todo lo que reluce? Póngame medio kilo de algún otro metal innoble. Moscú no quiere sangre azul que aquí toda la sangre derrrrramada es roja.
El tercer día tiene algo mágico, algo místico, algo magnético, algo esdrújulo, algo metafórico. Al tercer día resucitó. Si viajar es como nacer y nacer es morir un poco, Mijail comrpobó que su mente le penetraba nuevamente. Y le penetraba de arriba a abajo, que es lo conveniente. Muchos en ese trance han sufrido un desencuentro y la mente se les ha introducido de manera insidiosa y mala intencionada por la parte de atrás. Hasta las 12 y 20 no había que acudir al monumento de Carlos Marx para ir a comer y visitar el Kremlin "dondesonmuyrigurososyalahoraquetedenlacitadebesacudir" As´que fuimos a un mercado artesanal que hay a unos cuantos kilómetros de allí. El metro en Moscú no es muy difícil y llegamos rápido a Izmalovo. Alli había muñecas rusas en miles y teniendo en cuenta que se multiplican por cinco o más ni te cuento. Gorros rusos, figuras de madera, cristal con cositas dentro. Vamos, un encanto Hasta hice un vídeo.
Fuimos a las 12 y 20 donde habíamos quedado y bajo un sol de injusticia viejos amigos del partido comunista daban un mitín que era para salir corriendo aunque algunos ya no corrían demasiado. Mijail se preguntaba ante el entusiasmo de aquella mujer que leía sus proclamas si no sería mejor hacerlo por vídeo conferencia. Uno y otro y otro. Aquello era demencial. Fuimos a comer a un bar para turistas de la plaza roja que por tener día nos volvió a poner la misma comida y no porque fuéramos ese niño desobediente al que guardan la comida de un día para otro, no. Si no porque otra vez hojas verdes de sabor indefinido, sopa de sobra con patatas fritas y productos de la huerta y pescado en salsa indefinida. De postre plástico al limón. Y café tipo achicoria con malta de fondo hervido con frutos de algarrobo. Algo robó sobre el nido del cuco. A las 14 y 23, siguiendo órdenes preestablecidas, atravesamos las murallas de la fortaleza que parecen de ladrillos coloraos como el Falla de Cádiz. Pero que va. Allí todos cantan a coro y no hay chirigota, aunque todo sea una, valga la redundancia. La sombra de Putin que está por allí pero llega en helicóptero, nadie sabe donde vive, ni con quien y con medidas de seguridad espectaculares sobrevuela el ambiente. El recorrido no puede ser más insulso y muy propio del carácter ruso. El cañón más grande jamás construido que el enemigo solo de verlo salía corriendo con unas balas tan grandes que podrían derribar media ciudad. Lástima que fueran más grandes que el propio cañón e inútiles por tanto. Un poco más allá una campana que no habría vaca que la sujetara que tampoco llegó nunca a sonar porque se rompió un cacho. Increible. Más allá la capilla donde bautizaban los zares a los niños y patatín, patatán, putitín, putitán. Lo más llamativo fue ver que las gruas se llevaban los coches subiéndolas con cadenas en las cuatro ruedas. A Mijail le recordó a aquella visita a Bolonia que la guía empezó a explicar y cuando se quiso dar cuenta todos se habían ido a coger caracoles.
Después de descansar Mjail fue a ver ballet Kostroma. Una auténtica obra de arte donde los bailarines eran atletas. Las coreografías magníficas, la puesta en escena excepcional. Los vídeos que acompañban muy buenos.
Mijail se alegró de congraciarse con el trabajo de sus paisanos soviéticos. Mucho tesón, mucho esfuerzo, unos bailes divinos realizados en dos partes. En una primera la historia de Rusia con invasiones vikingas, zares, comunismo. Muy bien. Y una segunda con bailes de las distintas culturas. Grandes momentos en los bailes más conocidos pero en general todo redondo.
En los viajes la cabeza aterriza el segundo día. El cuerpo intenta adaptarse y sufre las dificultades de un espacio y un tiempo diferentes, el cambio en los hábitos básicos como comer, dormir, tu vieja almohada... Pero la mente llega un día más tarde. Cuerpo y mente se desprenden y viajan en tiempos diferentes. Mijail lo sabía porque era un viajero experimentado. Podía comer o no comer. En la vieja Siberia un día se comía un ciervo y cinco no probaba bocado. Mijail no sufría especialmente aunque los años van pasando y un desayuno en exceso provoca desarreglos digestivos difíciles de conjugar con un verbo en primera persona del singular. Yo me meo a veces no cuadra con el horario exigente del viaje en grupo. Las circunstancias individuales son eso, INDIVIDUALES. Y esto es un viaje en grupo. Mijail se quedó de piedra cuando dos personas el primer día se quedaron en tierra porque la guía tenía que cumplir su programa. Mijail y todos sabían que el retorno al hotel de estas dos chicas desconociendo el idioma, de noche y en un pais donde se habla ruso o ruso podía ser confuso. Pero Confucio no es el patrón de estos viajes donde si son las 12´15 esto es la plaza roja. El contexto político y social también empieza a percibirse el segundo día. Mijail pensaba que el pueblo eslavo estaba marcado a fuego con la c intercalada. C de caciques con nombres de Zar, C de comunismo, pero 30 años después la C de capitalismo también los volvía esclavos a los eslavos. Pobre pueblo. Cuando veía los restos del viejo poder en personas tristes que habían sufrido tanto, que habían salido adelante con mil privaciones y que ahora no entendían que se fuera a peor incluso, Mijail se apenaba. El pueblo ruso es un pueblo abofeteado. Todo es grande en Rusia pero esa megalomanía la paga el pueblo y la disfrutan unos pocos. Qué de hostias por todas partes. Y la religión tiene mucha parte de culpa. "Aquí venimos a sufrir porque Dios sufrió por nosotros" Y por eso las misas son de tres horas y de pie, ayuno de doce horas. Marx se equivocaba al señalar la religión como el opio del pueblo. Ojalá. La religión es la atadura del pueblo para no rebelarse, para decir SÍ donde habría que decir NO. Políticos y obispos se frotan las manos con el miedo colectivo.
Sobre iconos y dioses estaba montada la visita del segundo día y con este caldo de cultivo la actitud de Mijail era de cardo borriquero. Primero esa iglesia adorada que prohibió y destruy´el partido, que sobre ella hicieron una piscina tan enorme como absurda en una ciudad como Moscú que alcanza los treinta grados bajo cero. Después más cantos y gorgoritos en San Basilio. El segundo día no es buen día. Es un día de ajustes donde siempre falla algo.
La comida. La comida suele fallar en Moscú. Ensalada triste de Sovjov y sopa de remolacha a la quinta pregunta. Segundo plato innombrable y postre o tercer misterio de la santisima trinidad.
El metro es también excursión en Moscú. Hay paradas de metro con detalles bélicos. La guerra y la sangre derramada. Francia 2 - Rusia 6. Una retirada a tiempo es una victoria y el General Invierno y quemar los campos fue una táctica infalibre. Destruye que nada queda. Se acaba el segundo día un tanto psicodélico, agotador. Si hoy es sábado esto es lo que hay.
Los tiempos no eran fáciles para Mijail Desesperozhova. Natural de un pueblo de la baja Siberia emigró en el año 2000 a España y allí aprendió algo de español y mucho de sus costumbres. Dormía la siesta como un español cualquiera aunque seguía manteniendo la tradición de su país de beber como un cosaco. Pero había terminado con todas las ayudas y se le brindó una oportunidad para trabajar en Rusia como guía de los españoles que querían conocer su país. Después de varias entrevistas de trabajo con la empresa TRAJESKOV, iba a comenzar a trabajar a modo de prueba y para ello lo mandaron de incógnito en un viaje de grupo para que siguiera el buen hacer de la camarada Natasha Shakajento. El vuelo de cinco horas sirvió a Mijail para comprobar que cinco horas son 300 minutos. Es muy largo el vuelo cuando te toca de vecino a un señor que no domina tu idioma pero ocupa más de la mitad del espacio físico que te corresponde. Te sirven algo de beber y a la media hora aproximadamente te llega la comida. Las azafatas se pasan el camino de aquí para allá. Después de divagar un poco por fin el avión aterriza. Los controles son los habituales aunque la ineficacia de la administración rusa facilita que la cola sea cada vez más larga. De pronto, como surgidos de la tierra, aparecen más personas que ocupan unas diminutas cabinas y Mijail entrega el pasaporte, lo sellan y se incorpora a un grupo que los llevará al hotel.
Llegar al hotel y sin más demora bajar a cenar. La guía les ha dicho que cenen rápido porque a las nueve treinta deben iniciar la salida por la ciudad. Ñan, ñan, ñan. Tres bocados y al autobús. El autobús recorre dos avenidas pero ya la guía advierte que el tráfico en Moscú es tan lento que los que salen de fin de semana tardan cinco horas en recorrer 50 kilómetros. A propósito, añade, les voy a contar un chiste que se dice en Moscú sobre esto. Y te cuenta el chiste. Hacemos la primera parada en un caballo con un soldado porque los rusos son muy bélicos. Y nos adentramos en la villa nocturna. En Rusia todo es grande, en Rusia todo es de oro. Y hay que defenderlo a capa y espada. Nuestra Rusia, nuestra madre.
Los ojos de Mijail no podían más y los músculos que sujetaban los párpados se iban cerrando. Aún quedaba recorrido, la fuente de simbolizaba la sangre derrrrrramada, la plaza roja, San Basilio de noche. Mijail intentó quedarse con cada palabra de Natasha, sus muletillas en castellano, sus a propósito, sus otra cosa. Era la única manera de hacer viable una excursión inviable de unas personas cansadas después de atravesar medio mundo. Pero las excursiones opcionales son negocio indispensable, pensó Mijail. Treinta por cincuenta son mil quinientos euros. ¿Y la fuente? ¿Tú has visto la fuente? Pero si en Monjuic hay una que cambia de color de verdad. Vamos, si hasta la del Triunfo en Granada es más bonita. Y todavía nos dice que es la mejor fuente y la más grande que jamás se hizo. Un poco exagerá si es este chica. Si parece de Andalucía.