martes, 6 de mayo de 2014

DOCE MÁS CUARENTA: UNA FINAL DEL ATLETI.

No guardo muchos recuerdos de mi niñez pero si recuerdo el gol del atlético  en la final (golazo de Luis)  y especialmente el último minuto cuando Gárate se quedó en el suelo reclamando una falta y como su marcador aprovechó para pegarle al balón desde lejísimos. Y allí en la portería a un Reina que se había ido a por uvas para celebrar el triunfo atlético que ya no fue tal.
Entonces había segundo partido y los atléticos no hemos tenido jamás dos días buenos seguidos. De esta historia aprendí que no hay que quedarse en el suelo reclamando nada, que no es bueno celebrar por adelantado y que la vida te da y te quita con la misma facilidad. Es toda una filosofía esto de ser atlético.
No sé si soy como soy por ser del atleti o al revés. Recuerdo que en el año de esa final la pandilla del barrio formábamos dos equipos. Salva elegía a los pura sangre, a los orgullosos de ser del Madriz.  Y yo siempre elegía a los tranquilos, a los pasotas, a esos piel de rinoceronte que si tienen el día redondo  lo bordan y si tienen un día malo no dan una. Conmigo se metían porque era el eterno optimista, todo me parecía bien y animaba y entonces me respondían:
-¡QUILLOOO! ¿No ves ca fallao er pase? ¿Pá que dices mú buena?
Cuarenta años he estado esperando otra final y si hay Dios ya te digo que ese día va a ser del atleti porque no hay grandes figuras ni jugadores de cien millones. Hay jugadores que luchan y se entregan en cada jugada, que se esfuerzan. Ese es mi espíritu. Porque no soy una figura pero sé poner el alma en cada cosa que hago. Y si pierdo no pasa ná. Ya habrá otra, aunque sea dentro de cuarenta años. Además, ganar no es ni bueno.

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