miércoles, 19 de septiembre de 2007

¿Dónde pongo ese pedazo de elefante?

Viene mi hermano de la India y, de recuerdo, trae una cabeza de elefante hecha en barro. Bien. Preguntaba Silvio ¿donde pongo lo hallado? En las tardes, los libros, las noches en que te he buscado.... Genial. Como casi siempre.
Pero yo voy más allá. Un milenio 4 con esos productos del producto.interior.bruto con el que nos flagelan cuando no viajamos a unos viajes maravillosos programados con todo el tipismo y topismo impropio de las sociadades más avanzadas.
Yo, curioso por natural, me quedo mirando al elefante y, a fuerza de mirarlo, estoy asimilando sus cualidades: nobleza, memoria, fuerza... Ya tengo orejas de elefante. Lo que no me acuerdo muy bien es si el mimetismo lo he logrado en la memoria o en la trompa.
Creo que en la memoria no era.

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