sábado, 6 de septiembre de 2014

ENSAYO DE IAN GUAHSON SOBRE LA FIESTA DE LA BORDERÍA EN LA PLAZA DEL MAMELO. IAN GUAHSON TEST ON THE PARTY IN THE PLAZA Borderia Mamelo

Todos los años dejo mi Inglaterra del alma para venir a Jerez a la fiesta de la bordería. Aprovecho septiembre para venir  a ver buen flamenco en la plaza de toros y en lugar de corrida hacen un corrido grande con todos los cantadores.
Pero este año mi SORPRESA ha sido mayúsculo porque no era en la plaza de toro porque era en la plaza del Mamelo.  Era  una decisión bebida o tomada por agradar para darle algo gratis a los vecinos. Pero todo el mundo estaba en la plaza del Mamelo muy mosqueada echando palabrotas por la boca y a mi me recordó un poco a la plaza de toros. Y aunque era gratis había que llevar una banderilla o una pulserilla  en la muñeca.
 Alli estába yo con mi botella de Balentino dispuesto un pasar una noche inolvidable de esas que se olvidan fácilmente por los efectos del escocés, cuando dos guardias me dicen que de botella na de nai, puro flamenco. 
La gente estaba supercaliente pero no por los cuarenta grados que hacia de chicharrina, estába caliente porque estaban viendo pero muy mal por una pantalla gigante lo que habian dicho que iba a ser grati. 
No sí veia ná, no se escuchaba ná y lo de llevar una pulsera a última hora había creado una casta de privilegiados como en los hoteles cuando vas con el todo incluido. 
- Mushasho ¿ya te vas? ¿Me das tu purcerita?
- No hija, voy a entrá otra vé.
  Escándalo total. Los de adentro hacia fuera porque no escuchaban o tenían ganas de beber.
El flamenco hay que escucharlo concentrado y aquello era una romería.
A rempujones limpios, o sucios, me echaron de alli y los guardias me increparon y me dijeron viéndome inglés  que ahuecara el ala. Yo entendi que me faltaba desodorante en el sobaco y fui a casa a ponerme.  Por el camino me encontré a mucha gente desaguando en plena calle, un efecto negativo de llevar a la 
calle a tanta gente. Los vecinos que no pudieron dormir hasta bien entrada la madrugada estaban furiosos. Otra vez me recordaron a los toros de la plaza. Fuera en un sitio fuera en otro, aquello también era una plaza de toros.

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