jueves, 8 de enero de 2015

YO NO SOY CHARLIE, PERO PIENSO COMO ÉL.

Acabo de llegar de Francia y Bélgica con la sensación de que los europeos tenemos mucho sentido del humor y mucha comprensión, mucho cariño por la integración de los pueblos. Este humor sarcástico es genial.
Es inteligencia en estado puro, capaz de reirse de Dios, de la extrema derecha, del Papa, de Alá, de la Virgen, del niño Jesús, de Hitler. Es un estado de igualdad que favorece la integración, o no. Hay demasiado radical suelto que han convertido la religión en un negocio terrorífico.
En el filón-l-ogo escribía yo la frase de aquella beata condenada por alabar en exceso a Dios.
O-DIOS-O ERES  PARA MI TODO O-DIOS-O.
Estamos hecho a imagen y semejanza ¿o no? ¿Qué sentido tienen tantos latigazos, masacres y ajustamientos?
Yo no soy Charlie, pero pienso como él. Si supiera dibujar haría dibujos parecidos porque son la sintesis de lo que pienso. Y hay muchos dibujos que merecen la pena conocer. Su muerte lo ha hecho grande.

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