miércoles, 23 de octubre de 2013

EL ENTENDIO Y ER CASIANO: CRÓNICA DE ENSAYO Y ERRÓ DE LA TORPEZA DEL HOMBRE Y ER BUEN HACÉ DE LA MUJÉ.

ER CASIANO O LA SIMPLEZA

LA PATATA, MÁS COMPLEJA
Está circulando por los móviles de los tíos un guachá que viene a demostrá lo tonto que semos los hombres. Hoy lo ha traío er Casiano y primero nos hemos descojonaos. Es una foto de unas papas mal pelás puestas a herví. Un mensaje de la mujé que dice:
"Cariño, saca la borsa de papas, pelas la mitá y la pones a herví." Y el carajote hace esto, pone la foto y sace famoso. 
Pero cuando empezamos con mucho jijiji jajaja terminamos triste, la vida es así. Primero er Juanjo reconocíó que en la sartén con aceite sucio, agua y jabón que le dejó su Andrea frió pescao frito.
- ¿Y te lo comiste? le preguntó er Jesú
- Pó claro, no me voy a quedá sin comé.
Y aunque a riesgo de caé en lo generá de muchos y consuelos de tontos, hay que reconocé que semos chapuceros, imperfectos, haraganes y abandonaillos. Los hombres tendemos a lo fáci y a no complicarno la vía inteligentemente. Nos la complicamos a lo simple, varga la redundancia esa. No me gusta caé en el trópico típico de capriconnio, pero es ansí.
Fui yo quien le conté a mi primo el origen del hombre y la mujé a mi primo. La leyenda de por qué semos como semos los unos y las otras, lo que pasa que la contó mu mal, mu lacón ico con grelico. Y la historia es la vida misma, es la verdá más naturá.
Dice la mixtología que Dios dio al hombre y a la mujé una madeja de lana pá que configuraman su cuerpo. La mujé, delicá y con esmero, preparó la lana, la alisó, y con mucho cuidadín fue haciendo una figura bonita.

El hombre, por su parte, con la lana sin prepará, con descuido y pocas ganas, a la ligera y con prisas que había furbo, en dos minutos o un poco menos contorneo una figura, un mamarracho.
La única diferencia a la vista es que la mujé, tan cuidadosa, no tuvo suficiente lana y a la mitá del cuerpo dejó un poco sin cubrí. El hombre, tan descuidao, tuvo lana de sobra y como pudo hizo un embrollo que le quedó de colgajo. Esta es la diferencia física. Pero internamente somos muy diferentes. Los tíos hacemos todo deprisa, a la ligera, sin cuidao. No nos preocupa el esmero ni la delicadeza, tendemos a ser chapuceros. No todos, pero si la mayoría.
La mujé es esmeralda, delicada, pendiente de los detalles. No todas, pero si la mayoría. ¿Y tó esto a que vino? Pó no sé, pero viva er vino y las mujeres.

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