domingo, 21 de abril de 2013

TESIS HIPOTÉTICA DE LOS ERRORES DE CÁLCULO Y PRINCIPIOS FUNDAMENTALISTAS

Hoy he leído un artículo que me ha llevado muy lejos:  la depresión del Excel. En resumen el artículo viene a decir que nos dejamos llevar por una verdad que al final resulta incierta. 
Me acordé de mi padre cuando me cuenta con gracia que el cura que lo confesaba de joven le aseguraba que fornicar sin intención de tener hijos era pecado. Probablemente a ese cura le debo la vida pero no deja de ser curioso que años después otro cura le dijera que aquello era una tontería y que no tenía que haber estado tantos años   arrastrando esa insensatez.
Me acordé de San Manuel Bueno, aquel cura que dejó de creer pero que pensaba que no había marcha atrás, que la gente necesita esta fe de carbonero que nos sustenta para ser bueno o ser como somos.
Me acordé de Woody Allen y de su famosa frase "estos son mis principios pero si no le gustan puede cambiarlos" De pequeño nos dicen lo que está bien, lo que está mal, lo que debemos hacer y todo lo llevamos en un esquema mental que no rompemos jamás.
Me acordé de las preferentes y de como personas mayores o enfermas han perdido mucho. Personas que ahorraban el céntimo y no gastaban un cerillo y que hoy pierden 100.000 euros. Toda una vida, todo un fraude.
Me acordé de los desahuciados no de sus casas, de sus vidas. Cada día veo a más personas sin casa que un día creyeron que todo sería igual durante mucho tiempo. 
Me acordé de los manipuladores, de los vividores, de los mamones. Ah, los mamones. Me acordé que mamíferos somos todos y lo que mamamos de pequeño lo llevamos muy dentro. La religión se ha puesto las botas gracias a esto, pero la simpleza que deriva de esta facilidad para hacer las cosas sin plantearnos nada ha favorecido el manejo político que vivimos.
Me acordé de Rafael Amor y del Loco de la Vía, del pequeño manual del reprimido. Me acordé de lo natural que es todo y de la necedad del ser humano creando reglas donde no las hay o inventando hojas de cálculo para llevarse el gato al agua. Y me acordé de que en esta casa no tenemos piscina.






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