sábado, 9 de febrero de 2013

PORQUE TE VAS A JUBILAR, ENHORABUENA.

Recibo una invitación para ir a una jubilación y no pienso ir.
No soy rencoroso pero en el banquete de honor habrá un lugar muy mío donde no estaré yo.
Fue mi directora y preparé muchas actividades, ejes vertebrales que movían el centro, proyector y hasta cartas y discursos que ella leía. Trabajé como un negro.
Ella sin embargo me despreció. Me he sentido ninguneado por el otro. El otro era pura mafia. El retrato grosero de un tipo como Bárcenas, secretario o tesorero de algo.
Corruptos y corruptelas. Sobres y faltas. La normativa a mi gusto, despotismo ilustrado. Lo políticamente correcto jamás podrá ser lo políticamente corrupto.
Le avisé, le hable claro. Me despreció. Si alguien pregunta que quien fui yo, también le puedes responder que una cantante nueva.
También sé que no me volverá a llamar. Como aquella vez para decirme, a los dos días, que al otro no lo veía tan malo como le habían dicho. Ya estaba en sus garras.
O como aquella otra vez para preguntarme qué pensaba hacer yo, si iba a continuar con ellos. Huis clos.  Nausea. Mucha mierda alrededor. Sobres que compraban voluntades. Y el trabajo sin hacer.
Porque te vas a jubilar, enhorabuena.


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