sábado, 26 de mayo de 2012

EL ENTENDÍO: CRÓNICA DE ENSAYO Y ERRÓ DE COMO ES LA GENTE QUE NÁ MÁS QUE MIRA PÁ SU CULO, CON PERDÓN.

Fíjate si estábamos hoy aburríos en la peña que hemos entrao en la página de mi primo pá tené un tema de conversación porque ya hablá del Barza lo tenemos mú visto.
Estaba por allí el señor cura que enseguida apuntó que últimamente el rojillo de mi primo estaba mú religioso y hablaba de cosas que ya hablaba la biblia. Claro, le dijo el Jesús, si en esta vida pá tó hay una parábola y una parabólica.
Y ya empezamos a reírnos del señor cura.
Voy a echarle de comé al cochino y aluego sigo.
Quince horas después...
¡Joé, no come ná el guarro! Qué va. Los poblemas de los pueblos.  Que con una tormentilla nos quedamos sin lú y porende sin interné.
De tormentilla interna hablaba el señor cura y decía que mi primo tiene un calentón provocao por la famosa parábola de nuestro señor Jesús que le perdonó un porrón a un tío y cuando éste se encontró al ratico a uno que le debía una pizca, lo agarró por el gaznate y le hizo que pagara.
- Si tú eres tonto quieres que tó er mundo sea tonto, concluyó er Casiano.
- Casiano, con mi primo no te metas. Qué pá eso ya estoy yo.
- Aquí de lo que se trata es de ser más pringao o menos pringao, sentenció er Jesús. Ya lo dice er refrán: hay quién mea en lata y no suena y hay quién mea en lana y atruena. 
- Me están entrando ganas, dijo er Lauren. Y se fue al baño.
- Yo recuerdo una canción que escuchaba de chiquetito de un niño que le pedía cuenta a su mamá por tres mandaillos que había hecho y le saltaba la madre y le decía tó lo que había hecho ella. Qué lección de vida tan majestuosa, dijo el cura extaxiado. Palabra compleja que viene a decí como que ta bajas del taxi alelao.
- Pó si yo le digo a mi padre cuando era chiquetito que me dé una peseta por cuida las ovejas y que me debe cinco pesetas de toá la semana, mi padre no me da cinco. Me da diez guantás que marranca las muelas.
- Joé Casiano, que burro que eres, dije yo ante tan grave momento de violencia.
- Que no, Entendío, que tiene razón. Cuando somos niños el egocentrismo se apodera de nosotros y por eso somos egoístas y lo queremos todos. Pero superada esa edad no tenemos que medir tanto porque la vida nos brinda la posibilidad de entregarnos y de cada entrega nacen dos buenas obras. Y al revés o viceversa. Cuando te comportas como una rata de cada acción nacen dos roedores.
- Padre, habla usté como  los ángeles, pero yo no le entiendo ná, dijo er Lauren.
- Claro, tonto, porque tú no eres El Entendío. Pero yo te lo resumo ¿te acuerdas que hoy te tocaba a ti pagá la convía? Pó en muestra de que yo quiero lo mejón pá ti hoy la pago yo y mañana la pagas tú.
- ¡Pero si entoavía no hemos tomaó ná!
- Esos son detalles sin importancia, Lauren.
Y todos nos reímos un rato. Hasta el señor cura.



No hay comentarios: