Porque finalizado el acto sexuá, la post-relación también determina una forma de ser. Lo he podido comprobá en dos o tres ocasiones.
Todos conocemos la más tremenda e inhumana que es la de la manta amorosa esa que se come al cónyuge. La ley antitabaco es, en este caso, recomendable: A lo mejón se hubiera conformao con un cigarrito. Pero no es lo peor.

Justo en el momento álgido del orgasmo, la parienta despliega sus artes oratorias. Da igual el tipo de sexo que haya sido, oral o intravenoso, la hembra justo al caer el AUUUUUUU, transforma al pseudolobo en semipollo y también por vía oral, aunque otra, martillea de forma precisa.
Las neuronas cerebrales del pseudolobo y mediopollo, indefensas en ese momento, reciben de forma violenta una multitud de mensajes referidos a algo que el pseudolobo y mediopollo "no iba a consentir jamás"
No son muchos los pseudolobos y mediopollos que se tienen que enfrentar a una actitud pseudogallinácea y semizorril, o viceversa, pero los dos o tres casos que he conocido cambian de la noche al día como infectados por un mal sifilítico con principios activos. Y este anuncio no es de un medicamento.
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