Sáenz de Santamaría dice que ha llegado la hora del "sacrificio" de los políticos
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| IMAGEN DE OTRA NOTICIA |
Todo lo que lees o escuchas o vives te lleva una sugerencia. Esta es la idea de este blog: comentar actualidad, señalar recuerdos y enseñar un poco de lo que hice y de lo que haré. Hay un poco de guasa en el análisis de los tipos: FORMA DE SER. Un poquillo de humor en los comentarios diarios: HUMOR Y REALIDAD. Y muchas canciones: CHAQUE JOUR UNE CHANSON. La idea es compartir. Puedes coger lo que quieras y copiar lo que te dé la gana. No hay derecho, no hay derecho, no hay derecho ni de autor.
La vergüenza es un plato que se sirve caliente.. ¿o era la venganza y era frío?Aunque parezca mentira me pongo colorada cuando me miras, cantaban Las Ketchup... ¿o era mamá Poniente o Papá levántate? Ya ni se sabe. Nadie sabe nada.
El rubor desaparece a fuerza de costumbre. En tiempos canallas todo se vuelve costumbre. La vergüenza ajena no es ajena a la costumbre y ni siquiera sufrimos con tanta suciedad anónima.![]() |
| ANA CON ÁNGELA |
Cuando yo estudié en Dijon como alumna excelente por la universidad de Jabugo, las drogas estaban de moda. "No pises la hierba, fúmala." "La droga mata lentamente. No importa, no tengo prisa por morir" fueron frases que acuñamos en Dijon los hippppies babi for you. No te engaño, todos tenemos un pasado. Y algunas hasta un pesado. Nos creemos ángeles y ángelas pero todos hemos pecado. Y el que esté libre de pecado que tire la primera piedra, preferentemente de hachís. Estoy que me salgo. Voy al baño un momento. Me he tomado una cañita pero como no estoy acostumbrada me ha sentado mal, o bien. Según se mire. Y según quien me mire. Jejejejeje. Precisamente en las playas de Dijon conocí a una simpática alemana en aquellos años de jipi japa. Yo soy la primera por la derecha.
Dijon, 1970. Aquella universidad donde fui alumna becada por ser alumna excelente. Lo tenía todo. Belleza, cuerpo e inteligencia. Pero el ser humano, la sera humana que decimos los que parlamos italiano, siempre tiene ese punto de ingravidez, de disconformidad. Recuerdo que una compañera se pavoneaba con los chicos y con las chicas de forma ruin, que decimos en Arguineguín. Un día la invité a una fiesta de camisetas mojadas y puse sobre la puerta entreabierta una bolsa con un kilo de harina. Le dije que pasara sin llamar. Ella desplazó la muerta con suavidad y la harina cayó sobre su cabeza y su camiseta empapada. Sus lágrimas hacían aún más bello su rostro porque entendió toda la maldad de mi fechoría, toda la envidia que su cuerpo me provocaba. El ser humano, la sera humana, es una mezcla extraña de lujuria e ira, de placer y reproche, de sensualidad y canibalismo. Aquella noche yo fui ira, reproche y canibalismo. No lo tenía todo. Ni belleza, ni cuerpo, ni inteligencia.
El móvil se ha convertido en media vida para muchas personas según los últimos estudios. Yo creía que la nomofobia era miedo a los nomos pero resulta que es miedo a quedarse sin móvil. Con el móvil todo el mundo hace muchos chistes, pero nadie se da cuenta de lo que se está adueñando de nuestras vidas. Da asco ir a un bar. Es horrible ver a una pandilla de amigos. Y es que con los móviles nos damos cuenta de que siempre queremos lo que no tenemos o al que no está. Así cuando estoy con amigos le escribo a mi hermana y viceversa.
Pero no. Aquel caimán se equivocó. Salí de Girona camino Lérida y como escribía a máquina peor que muchos, tenías pocas nociones de contabilidad y era maestro sin plaza, me mandaron a la imprenta y no a otras dependencias importantes. Pero allí éramos todos hermanos. Santi, Javi y yo fuimos a la imprenta y Santi nos invitó a Fraga. Santi Bielsa era un catalán que era todo corazón. Como he escrito alguna vez, las chuletas se nos quemaron...¡PERO LO PASAMOS DE PUTA MADRE!
En el 83 la gente de enero dimos nuestro golpe de estado para cambiar este país. Yo llevaba la administración de la imprenta con el mismo desenfado con que suelo llevar las cosas. Al final de mes preparaba el balance que presentaba con mucha dignidad al capitán. El capitán sabía que yo había desviado mil pesetillas (¿que son 6 euros?) y yo sabía que él desviaba cien miel (¿qué son 600 euros?) Como en la pulga y el piojo, los de víveres traían víveres, los de la cantina cervezas, pan y vino tinto y nosotros poníamos el terreno de juego y hacíamos tarjetas. Allí estaba Naranjito, Zahorí Serrano, Andrés o Díaz de Cerio. Una tarde dí una calada a un porro y supe que no me gustaba. No lo he probado nunca más.
En Junio del 83 ya éramos los dueños del cuartel. Las borracheras eran frecuentes porque mezclábamos el vino que traía el de Cariñena con el pacharán que traía Satrústegui, Satrus, y las cinco cervezas previas mezcladas con queso y chorizo. Todo muy educativo. Pedí permiso para presentarme a oposiciones pero estuvieron a punto de quitármelo por un enfado del coronel, en este caso justificado: habíamos hecho los oficios con el culo, con perdón. Al final me dejaron bajar pero solo tres días y ni siquiera sé si aprobé, aunque creo que no. El examen me salió igual que los oficios. En diciembre era la fiesta del cuartel y Zahorí preparó una carroza de prostitutas. Pensó que yo, a pesar de mi pinta de cura y de soso, tendría que ser un bombazo como proxeneta. Acertó el cabrón.